lunes, 9 de abril de 2012

LAS NECESIDADES DE AGUA DE RIEGO EN LOS JARDINES (PARTE 2)

Mucho podemos teorizar para el cálculo real de las necesidades de agua en un jardín, y aplicar los conocimientos hidráulicos para la programación de nuestros riegos en las zonas verdes de nuestras parcelas, pero de forma sencilla, pasamos a redactar ahora, un primer conjunto de observaciones, sencillas y prácticas, que emplearemos para ello, y que serán la base del cálculo de la dosis de agua a aplicar.

- Zona. Nuestra latitud es muy importante. Una zona mediterránea, con unas evapotranspiraciones concretas, y lluvias de 400 mm año, no es equiparable a una zona árida. ¿Cuánta lluvia tenemos de media anual? A menor lluvia, en todos los aspectos, mas necesidades de agua.

- Tipo de jardín. Un hábito muy normal, es el de querer hacer nuestro jardín, en nuestra parcela, según solo nuestros gustos o el paisajista o jardinero que lo diseña. Debemos preguntarle siempre, tanto las condiciones climáticas necesarias para su supervivencia, y necesidades de agua por metro cuadrado. Con ello, saber el cálculo total de mantenimiento. Un jardín encespado, en zonas áridas, con agua salina, con heladas permanentes o con costes del líquido elemento prohibitivas, son aspectos que lo van a determinar.

- ¿Césped? En el área mediterránea, un césped requiere una media de 3L/m2 de agua, con puntas de 6L/m2, en verano. Un jardín mediterráneo, un jardín Xero, reduce estas necesidades a 1L/m2.

- Manguera o automático. En el primero de los casos, deberemos ver la disposición de la misma, y calcular su caudal. A presión ordinaria, una manguera tipo, nos debe aportar unos 4m3/hora, lo cual podemos tasar en un cubo de agua ordinario, calculando el tiempo en cada caso. Conociendo la superficie de nuestra parcela, sabremos la cantidad de agua que vamos a emplear por riego. En función de la estación del año y condiciones o necesidades, predispondremos, la frecuencia de riego.

- Si el riego es automático, aun a un primer coste de instalación y requerimiento de un mantenimiento posterior, tendremos mejor distribuido el caudal de agua a aportar y ajuste de las necesidades al caudal a aportar.

- ¿Qué tipo de suelo tenemos? Muchas veces el jardín está implantado sobre la obra a realizar, suelo y escombro compactado, sobre el que le hemos aportado una capa de tierra, de unos 20-30 cms, al que le hemos dado el nombre de vegetal. No se ha pensado en la infiltración, en los drenajes, o las necesidades de los sistemas radiculares. A suelo mas pesado, la compactación será anterior, la infiltración menor, y los encharcamientos mas habituales, apareciendo plagas y enfermedades. Un suelo arenoso, en un perfil amplio, hará que mucha del agua aportada, se pierda por infiltración, no quedando retenida para el alcance de las raíces cuando sea el momento, aunque este aspecto, suele ser el menos de los casos. En ambos casos extremos, deberemos tener en cuenta, que los aportes de agua, deben ser más graduales, para evitar tanto encharcamientos, como pérdidas por percolación.

- Un suelo de unos 50 cms, franco, con pendiente de drenaje o drenajes a cierto nivel, y la dosis a emplear ajustada para evitar encharcamientos que superen los 10 minutos, serían, interesante s a disponer, en todos los casos.

En este capítulo, hemos visto algunas consideraciones sencillas, a tener en cuenta. Veremos en el siguiente, cuales son las necesidades de agua de los distintos grupos vegetales que coexisten en un jardín.

**Autor: Ramón José Cortina Badía (Ingeniero Agrónomo).

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