domingo, 6 de marzo de 2011

AYUDANDO A LAS ABEJAS

''Si las abejas llegaran a desaparecer, al hombre sólo le quedarían unos años de vida'', profetizaba Einstein… La verdad es que no estaba muy desencaminado. Más de un cuarto de millón de plantas florales dependen de estos bichitos, así como muchas otras especies cruciales para la agricultura y vegetales o árboles frutales que consumimos a diario.

En los últimos años han habido desapariciones masivas de abejas. Los biólogos señalan que esta situación la provocan sobre todo dos agentes biológicos: por un lado, un ácaro parásito de la abeja denominado Varroa, que absorbe su líquido circulatorio, y por otro el Nosema apis, un parásito que causa a estos insectos una enfermedad denominada nosemosis.

No obstante, los expertos apuntan que la causa más preocupante de la desaparición masiva de abejas hoy en día es el uso de pesticidas, en concreto de los nicotinoides, fabricados a partir de nicotina, que actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos, provocándoles la parálisis y la muerte en pocas horas. El uso de estos insecticidas, en concreto del Imidacloprid y el Thiametoxam, "está restringido desde hace más de treinta años en países como Alemania y Francia", donde el problema de la desaparición de abejas disminuyó de forma considerable.

Otra causa de muerte de abejas es la falta de agua. Durante los meses de verano las abejas necesitan agua para refrescar la colmena. La temperatura en el interior de la colmena debe de permanecer en el entorno de los treinta y cinco grados. En la época estival las obreras acarrean agua desde charcas, acequias, charcos producidos por las tormentas, goteo de los refrigeradores de aire acondicionado, piscinas, y de cualquier otro lugar que les sea accesible. Cuando las obreras retornan a la colmena depositan las gotas de agua en el interior de una celdilla vacía. Otras abejas se ocupan de mover sus alas como un ventilador para lograr que el aire circule por el interior de la colmena; de esta manera el agua se evapora a la vez que circula el aire y la colmena disminuye su temperatura interior.

Las abejas pueden volar varios kilómetros para encontrar agua y acarrearla a la colmena, sin embargo, podemos ayudarlas, ahorrandoles gasto energético y trabajo, si colocamos un recipiente en el que floten algunos trozos de madera, de esa manera las abejas pueden posarse fácilmente para consumir el líquido.

Aportando agua a las abejas podemos contribuir a su supervivencia y además conseguir algo para nuestro provecho, me refiero a hacer más atrayentes las flores de nuestro jardín o huerto con lo que mejoraremos la polinización y por lo tanto obtendremos más frutos.

En resumen, podemos ayudar a las abejas de dos formas:

-En el caso de aplicar productos fitosanitarios hay que mirar la etiqueta y mirar si pueden producir mortalidad en las abejas.

-Aportando agua a las abejas mejoramos su capacidad vital.

LA BIBLIOTECA DE FORMAJARDIN