sábado, 15 de diciembre de 2012

ACOLCHADO ORGÁNICO (ORGANIC MULCHING)

El mulching o acolchado orgánico es una capa vegetal sobre la tierra que actúa como una esponja reteniendo la humedad para mantener la tierra húmeda durante más tiempo de forma que las plantas dispongan de más agua. Esto es, se trata de abrigar el suelo, protegiéndolo tanto de las heladas en invierno como de la evaporación de agua en verano, pero también del ataque de las malas hierbas, entre otras ventajas. Para ello, se recurre a distintos materiales, orgánicos, generalmente con un espesor variable que oscila entre los 5 y 10 cm, que es lo que denominamos mulch.
"Las ventajas más importantes de esta técnica son que aumenta la retención de agua en el suelo, disminuye el efecto de las heladas en la planta, evita la proliferación de malas hierbas y la competencia radicular, enriquece el terreno y disminuye las labores de mantenimiento".
Cortezas y virutas de madera constituyen el mulch orgánico que ofrece una descomposición más lenta, lo que aumenta su durabilidad. Además, pueden plantear interesantes combinaciones en cuanto a decoración, imprimiendo un aire rústico a los parterres. Otra alternativa es la paja, una opción muy recurrente en los huertos.
 Aunque también se pueden considerar acolchados, no vamos a abundar aquí en opciones como la turba, estiércol o mantillo, recursos de sobra conocidos por los amantes de la jardinería, con numerosas ventajas para el desarrollo de las plantas (especialmente en cuanto a enriquecimiento del suelo), aunque menos interesantes en cuanto a diseño y paisajismo.
Los distintos tipos de mulch se pueden combinar entre sí para ganar en belleza ornamental y en protección. De hecho, es muy frecuente recurrir a todo tipo de material vegetal para preparar buenos acolchados que protejan a los cultivos de los cambios bruscos de temperatura típicos del invierno. Por ejemplo, las mezclas de corteza, hojas, ramas y turbas dan como resultado excelentes abrigos para nuestras plantas.
Las principales ventajas que aporta este sistema a nuestros jardines y huertos son los siguientes:
 - Protección frente a las temperaturas extremas y cambios bruscos de tiempo.
- Reduce la erosión de la lluvia y el viento y mantiene la estructura del suelo.
- Evita la proliferación de maleza.
- Ahorra agua: conserva la humedad del suelo en verano, evitando la evaporación, y requiere menores recursos hídricos.
- Reduce la intensidad de los trabajos de mantenimiento.
- Los materiales orgánicos, además, nutren el suelo gracias a la descomposición.
- En el caso de los huertos, favorece el desarrollo y conservación de la planta y los frutos.
A finales de primavera y principios de verano es la época más adecuada para acolchar el suelo, ya que está húmedo después de las lluvias de la primavera y podemos conservar esa humedad antes de que el calor del sol de verano comience a apretar. Debemos asegurarnos de que el mulch cubra toda la zona radicular, es decir, toda aquella parte del suelo donde existan raíces, para evitar que ninguna parte del ejemplar quede desprotegido.

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